La sinfonía de mi vida

La sinfonía de mi vida

Mi vida era un caos totalmente vacía, no tuve quien fuera por mi ni se preocupara. Desde irme de la casa hasta caer en un hogar de menores verme forzada a casarme para no volver al hogar juvenil. Mi madre nunca fue por mi y me dijo que fue mi abuela la que me metió al hogar. Ella se mantenía haciendo mi vida miserable para luego enterarme del verdadero propósito de su odio, el cual era mi padre el que no conocía. Mi madre fue la que me enseno a beber para utilizarme y así ayudarla a trabajar en una barra que ella tenia. De ahí todo comenzó drogas, alcohol, relaciones con varios hombres.

Me case y mi primer matrimonio fue mental, físicamente abusivo. Me sentía vacía y sola. Empecé a desear comportarme mal atrevidamente. Mientras mas atrevida mejor ya que me gustaba infundir miedo. Entre armas de fuego, drogas y centros nocturnos el cigarrillo y los hombres estuve tratando todo. Nadie me podía entender ni mucho menos prestarme atención así que todo lo guardé dentro de mi. Yo era luz para todos mientras que las tinieblas me inundaban. Mis amigos no ayudaban mucho cuando solo me decían tu eres Nancy y Nancy no sufre ni llora.

Fui criando en mi una frialdad horrible endurecí mi corazón ya no lo podía sentir. Todo se fue haciendo un relajo nada en serio siembre riéndome de todo. Jugando cada dia en mayor escala del atrevimiento y del peligro. Mezclándome con homicidas y delincuentes tiradores de drogas. Hasta no encontrar paz en ningún lugar ni en ninguna relación.

Aun en ese estado mi interior siempre se acordaba de Dios no se por que, pero así era. Cada ves aun bajo las influencias del alcohol hablaba de el a todos sin importar que opinaran. El que decir no me importaba al fin si querían mi compañía tenían que oírme.  Pasaron los años, llegue a intentar contra mi vida. Sin resultados, hasta que un día logre matarme. Ese fue un día donde según los que me conocían era imposible que algo así yo hubiera echo. Ya que fue un día muy divertido fuimos a la playa llegamos sonriendo subí y tomé un pote de pastillas de dormir y ya.

Hubo un momento en que sentí ir rumbo abajo en un túnel muy oscuro. Era una oscuridad siniestra a la cual nada se veía. Solamente una cosa estaba en mi mente en ese momento era el de volver a ver a mi hermano. Su nombre era José, me lo habían matado. Lamentablemente no lograba ver nada hasta que sentí un jalón, algo me sujeto por el tobillo y me llevo hacia arriba. Entonces vi una gran luz, para mi decepción abro mis ojos y vi el rostro de el que en esos momentos estaba conmigo.

Ahí me entero de que me revivieron con electroshock.  Me internaron en un hospital psiquiátrico. Del cual me arrepentí de haber echo lo que hice ya que vi mis hijas solas y sin nada para comer. Aunque le pedí de favor al de la bodega (la tienda de la equina) no era mucho lo que el podía hacer por mis hijas.

Puse de mi parte y logré que me dieran de alta pasaron los días y sentía como me iba cansando. Llego ese día en que no aguante mas. Me encontraba sola en mi apartamento sumergida en alcohol. Me tire en el suelo y grite “sácame de esto que yo no puedo”.

“Se que hay un solo camino y tu me guiaras a el” no quiero ser religiosa eso es hipocresía.

Pasaron varios días de todo hasta que mi hija Gina me invito a una célula cerca de su casa ahí oí la palabra de Dios. Quedé enamorada de Dios. Después de tres veces de no querer aceptar a Jesús como mi señor y salvador aun sabiendo que necesitaba de El. Ya que fui diagnosticada esquizofrénica aguda y mis nervios estaban destrozados. No dejaba de temblar me comía hasta las uñas.

Gracias a que un día dije que si, lo acepte y todo en mi ser se tranquilizo.  Gloria a Dios pude hablar sin esa ansiedad que me estaba matando. Ya ni los siquiatras sabían que mas hacer conmigo pero Dios si tenia el remedio.

En ese momento en que decidí aceptar a Jesucristo como mi Salvador y Señor mío todo se fue tranquilizándose en mi mente y mi cuerpo. Recuerdo que al llegar a mi casa eché a la basura las pastillas y dije le creo a Dios.

Todo esto hombre alguno no lo pudo hacer solo Dios. Abrir mi corazón a el fue lo mas maravilloso que he experimentado en mi vida. Ese sentimiento de soledad se fue ya que su santo Espíritu lo a llenado.

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